Toda embarcación de recreo debe someterse a una inspección periódica que certifique que sigue siendo apta para la navegación, sin poner en peligro ni la seguridad de sus ocupantes ni de terceros. Hasta marzo del año 2000, esta inspección de las embarcaciones de recreo era llevada a cabo por la Administración Marítima, encargada también de emitir el pertinente certificado de navegabilidad. Pero, desde agosto de ese mismo año, esta administración tramita únicamente la inspección inicial de la embarcación, mientras que el resto son llevadas a cabo por las denominadas Entidades Colaboradoras de Inspección, que requieren cumplir con una rigurosa serie de requisitos tales como la capacitación de sus técnicos, los procedimientos de inspección o la calidad de sus servicios; todos estos requerimientos, así como el nuevo formato del certificado de navegabilidad o el tipo de inspecciones a realizar se recogen en el Real Decreto 1434/1999 del 10 de septiembre.

Según la legislación española, como ya hemos comentado, estamos obligados a efectuar estas revisiones toda embarcación de recreo, es decir, toda embarcación, ya sea de motor o de vela, que tenga una eslora comprendida entre 2,4 y los 24m que pueda transportar a un máximo de 12 ocupantes y tenga una finalidad recreativa, se destine o no al alquiler. Mediante esta inspección se garantiza que nuestra embarcación de recreo cumple con todas las condiciones de seguridad para navegar con tranquilidad y sin suponer una amenaza para el medio ambiente.

Así pues, esta inspección no debe ser vista como un mero trámite rutinario, sino que debe adecuarse a las características propias de cada embarcación para garantizar la máxima eficacia y no obviar ningún elemento que pueda suponer un punto crítico a posteriori.

El siguiente listado está transcrito con la finalidad de evitar posibles descuidos llegado el momento de someter a revisión cualquier embarcación de recreo. Los puntos más importantes a tener en cuenta son:

  • La estanqueidad. Deben revisarse la unión de la arboladura y la orza con el casco, la bocina, las bombas de achique, la abertura de cubierta y las válvulas de costado y de fondo. También hay que revisar la estructura para determinar si existe ósmosis o deslaminación.
  • La fuente de propulsión y el sistema energético. En las embarcaciones a motor resulta de capital importancia revisar el anclaje del motor y detectar posibles vibraciones, así como analizar el circuito de ventilación, el de refrigeración y el del combustible y cerciorarse de que no se produzcan escapes de gas. También  hay que observar el cableado y los posibles empalmes existentes para cerciorarse de que se encuentran en buen estado. En las embarcaciones a vela, los elementos básicos a revisar son los palos y las crucetas, los tensores, la jarcia fija y de labor y los anclajes, así como las escotas y los obenques.
  • En cuanto al gobierno de la embarcación, debe someterse a revisión la cadena de fondeo, los transmisores, las poleas, los guardines, la pala y la mecha, para comprobar si existe oxidación o campaneo.
  • Los elementos de seguridad. Extintores, chalecos, señales de socorro o las luces de navegación deben ser inspeccionadas a fondo para evitar fallos si han de ser utilizados. También es importante revisar los elementos que garantizan la seguridad sobre la cubierta, como pueden ser el pasamano o la cubierta antideslizante, y los que garantizan la habitabilidad de la embarcación de recreo, como el extractor de la cocina.
  • Otros elementos que conviene inspeccionar son los equipos de comunicación, como el receptor o la radiobaliza.

Podéis leer la segunda parte del artículo en el siguiente enlace.


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