Cada cierto tiempo, el Ministerio de Fomento y la Dirección General de la Marina Mercante nos obsequian con algunos manuales sobre seguridad en actividades náuticas y consejos prácticos para embarcaciones de recreo. La seguridad de la vida humana en la mar es un tema que debemos tener integrado para no cometer, en los momentos críticos, errores que puedan suponer un riesgo para nuestra integridad, la de nuestros acompañantes e, incluso, nuestras embarcaciones de recreo.

Existe una regla de oro que debe ser memorizada en lo que a seguridad se refiere, puesto que, en momentos críticos, tanto en embarcaciones profesionales como de recreo, todos somos susceptibles de cometer un error por falta de juicio o nerviosismo. La REGLA DE ORO dice así:

SOLAMENTE SE ABANDONARÁ LA EMBARCACIÓN CUANDO ÉSTA OFREZCA MENOS GARANTÍAS DE PROTECCIÓN QUE CUALQUIER OTRO MEDIO DE SUPERVIVENCIA, Y NUNCA, SI ELLO ES POSIBLE, SIN HABER EMITIDO MENSAJE DE SOCORRO Y ADOPTADO LAS MEDIDAS BÁSICAS PREPARATORIAS DEL ABANDONO.

Al preparar a la tripulación para el abandono de la embarcación también debemos tomar las debidas precauciones en lo que al barco se refiere. Mantener la calma en embarcaciones de recreo resulta todavía más importante que en buques profesionales, debido a que la inexperiencia es mal aliado de los nervios, como decíamos,  y quizá el manejo del barco, todavía, no es el más óptimo en circunstancias adversas.

La Guía práctica para la náutica de recreo recomienda los siguientes pasos a seguir durante el abandono de embarcaciones de recreo:

  1. Emisión del mensaje de socorro según el procedimiento radiotelefónico. ACTIVACIÓN DE LA RADIOBALIZA.
  2. Detener el barco.
  3. Cuando vaya a ser evacuado, alistar balsas, aros, chalecos y todo el material a evacuar, INCLUYENDO LA RADIOBALIZA.
  4. Abrigarse bien y colocarse calzado ligero antes de abandonar la embarcación.
  5. Ajustarse el chaleco; si hay que saltar al agua, hacerlo de pie, sujetado al chaleco y tapándose nariz y boca. RECORDAR que no se debe abandonar una embarcación con el chaleco a más de cinco metros de altura.
  6. Si es posible, embarcar directamente en la balsa antes de cortar la retenida que nos sujeta a la embarcación.
  7. Distribuir pastillas contra el mareo, achicar y secar el interior de la balsa, organizar turnos de guardia, repartir los pesos y largar el ancla flotante.

Durante el abandono de embarcaciones de recreo pueden darse una serie de contratiempos. Por ejemplo, es posible que alguno de los tripulantes quede a la deriva. En tal caso, debemos recoger el ancla flotante y remar hacia él o arrojarle un cabo rematado por una boya. También puede haber quedado alejado de la embarcación provisional, con lo que deberemos enviar a alguien en su busca a nado. Esta persona deberá quedar amarrada a la balsa por un cabo y nadar a sotavento de la balsa, siempre que fuera posible, equipado con un traje de neopreno o supervivencia.

Recordad siempre que es tan importante un buen seguro para vuestras embarcaciones de recreo como tomar las debidas precauciones de seguridad en la mar. Más información en www.salvamentomaritimo.es


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