El tamaño de las embarcaciones de recreo y el hecho de ser tripuladas por navegantes no profesionales, obligan a mantener un control y un especial cuidado de aquellas embarcaciones dedicadas a la náutica de recreo frente a otras posibles flotas civiles como la mercante y la pesquera. Por esta razón, es oportuno tener muy presentes una serie de recomendaciones básicas antes de zarpar y durante la navegación en nuestras embarcaciones de recreo.

Antes de lanzarse a la mar en nuestras embarcaciones de recreo:

  • Informarse de las previsiones meteorológicas mediante la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), las Estaciones Radiocosteras o los boletines permanentes de Salvamento Marítimo.
  • Comprobar la ‘check list’ o lista de comprobación de nuestra embarcación de recreo, poniendo especial interés en el nivel de carburante, motor, sistema eléctrico, equipo de navegación y aparejos y sistemas de seguridad a bordo. Según Salvamento Marítimo, el 50% de las emergencias relacionadas con las embarcaciones de recreo están motivadas por fallos estructurales o mecánicos.
  • Deje información en tierra de su plan de navegación y de las características de su embarcación.
  • Las embarcaciones de recreo requieren de un seguro de Responsabilidad civil frente a posibles pérdidas o emergencias (remolque o remoción de embarcaciones de recreo, por ejemplo).
  • Instruya a la tripulación acerca de los sistemas básicos de seguridad y supervivencia de su embarcación náutica: balsas, chalecos, trajes de supervivencia y aquellos elementos susceptibles de ser equipados en embarcaciones de recreo para tales fines.
  • Lleve a bordo la documentación de su embarcación y su titulación náutica.

Durante la navegación:

  • Mantenga una vigilancia constante de su embarcación de recreo, el estado de la mar y respete las Normas del Reglamento Internacional.
  • Con niños a bordo extreme precauciones: deben llevar obligatoriamente chaleco salvavidas y arnés de seguridad en cubierta. En embarcaciones de recreo son mucho más susceptibles de sufrir golpes, pinzamientos o quemaduras que un tripulante adulto.
  • Permanezca atento a las condiciones meteorológicas, si prevé empeoramiento o se produce de forma inesperada, no asuma riesgos innecesarios y regrese a puerto.
  • Recuerde que las embarcaciones de recreo deben llevar tantos chalecos como tripulantes.
  • En caso de mal tiempo, debemos amarrar cualquier elemento que pueda desplazarse a través de la embarcación. No olvide repartir a los tripulantes entre el puente y la cabina, quedando en el puente de la embarcación los mínimos indispensables.
  • Mantenga escucha permanente en el canal 16 del VHF.

Posibles emergencias marítimas:

  • Cualquier embarcación de recreo en grave o inminente situación de peligro debe ser consciente de cómo transmitir la señal de socorro. Recuerde cuatro sencillos pasos: sintonice el Canal 16 de VHF (o la frecuencia 2.182 kHz de onda media) y diga MEDÉ…MEDÉ…MEDÉ… (mayday…mayday…mayday…), el nombre de la embarcación, las coordenadas de su posición y la causa de la llamada.
  • Si avista o recibe señales de otra embarcación de recreo o profesional en peligro debe acudir rápidamente en su auxilio siempre que no ponga en peligro su propia seguridad. Además, las embarcaciones de recreo deben ponerse en contacto con Salvamento Marítimo o la Estación Radiocostera y contactar con otros buques que se encuentren en las proximidades. Si su embarcación de recreo no dispone de medios de comunicación debe advertir a otras embarcaciones cercanas mediante señales de socorro. Si no puede prestar ayuda, diríjase al puerto más cercano para informar de la situación.
  • El caso de ‘hombre al agua’ es una de las situaciones más delicadas a bordo de embarcaciones de recreo. Debemos mantener la sangre fría. La negligencia a bordo de embarcaciones de recreo resulta, unida a la poca prevención y los nervios del navegante no profesional, una mezcla explosiva que puede causar situaciones de grave peligro. Si un tripulante cae de la embarcación, deténgase inmediatamente, lance boyas, chalecos y objetos flotantes y ordene a otro tripulante que no pierda ni un segundo de vista al náufrago. Anoté, además, tiempo y posición y maniobre para recogerle con cuidado de no causarle daño con la hélice o el casco.
  • Por último, recordemos que la pérdida de calor en el agua es 30 veces más rápida que en tierra. Si naufraga, intente mantenerse en lo posible a bordo de la embarcación; si no puede mantenerse fuera del agua, adopte la postura fetal, no nade y mantenga la tranquilidad. Si son un grupo, agrúpense con las piernas entrelazadas. Tras el rescate, sustituya la ropa mojada y entre en calor de forma gradual, nunca tome bebidas alcohólicas, calientes o estimulantes. Consiga asistencia médica inmediata.

La náutica deportiva es una actividad recreativa donde debemos asumir que existe la necesidad de mantener unos controles de seguridad para su práctica. La seguridad a bordo de las embarcaciones de recreo es primordial para evitar incidencias y sufragar daños mayores llegado el caso.

 


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